Solo unas letras para dar nuevamente gracias a Dios por poner de manifiesto, una vez más, que Él es la verdadera FUENTE, que está deseando darnos de beber y que, el que acude sediento… ¡es cierto que no se va saciado!, porque nuestro deseo de Dios nunca se verá colmado en esta vida, pero desde luego tampoco se marchará defraudado. Dejamos aquí un testimonio de esta 5ª Corazonada que nos sirve como muestra:
Queridas hermanas; de vuelta de vuestro monasterio de Cantalapiedra quiero daros las gracias por el hermoso tiempo que he pasado allí, por todas las atenciones que habéis tenido con nosotros.
Vuelvo con muy buen sabor de boca. Allí todo tiene otra dimensión. El testimonio de Sara nos impresionó a todos, por la naturalidad, la verdad y la sencillez de sus palabras. También el testimonio de la persona que nos habló de su paso por la comunidad del Cenáculo. No recuerdo su nombre, pero recuerdo bien sus palabras. Igualmente, los dos sacerdotes que nos acompañaron nos llegaron al corazón. Y desde luego saboreé el tiempo de adoración.
Yo había ido a pedir fuerzas para tomar una decisión difícil que siento que debo de tomar, y en la que estaba atascada. Y tengo la alegría de que ya han empezado a moverse las cosas un poco. Así que estoy muy contenta, mantengo la confianza y os pido que recéis por mí, así como yo rezo también por vosotras, para que Dios os de la fuerza de permanecer siempre con Él y de hacer tanto bien.
Guardo la imagen del momento en que nos encontramos con vosotras, la comunidad, en la sala de la hospedería, el sábado por la mañana. El momento en que alguien descorrió la cortina y vi todas las caras resplandecientes. Estar con vosotras, ver vuestra forma de vida, nos ayuda mucho.
Gracias por habernos cuidado tan bien en todo; en la comida, en la habitación… A pesar de que por lo que sé, vuestra forma de vida es muy austera, a los visitantes nos mimáis.
Un abrazo.
I.S.












