“Quiero llenar Tu trono de alabanza
Quiero llenar Tu trono de adoración
Quiero adorar, postrarme en Tu presencia Y proclamarte Señor”
El templo de nuestra iglesia resonó con este canto y tantos otros, brotados del sincero e incansable deseo de alabar, adorar, proclamar la gloria de Dios. Estamos seguras de que, como incienso, ha llegado hasta el trono de Dios nuestro anhelo de amar, amar y amar para agradecer tanto derroche de gracia y bendición












